lunes, 30 de diciembre de 2013

Que la vida venga como tenga que venir

"Sin tí, las emociones de hoy no serían más que la  piel muerta
de las de ayer"
, de la película Amelie
El año 2013 se acaba. Tiene las horas contadas, como aquel que dice. Todo lo que soñamos con hacer durante este año y que no pudimos cumplir, tendrá que esperar.

Nuevas emociones, caricias, risas, experiencias, sensaciones... lágrimas. Una hoja en blanco lista para ser escrita.

Una vida por delante que gira y gira, y de la que nosotros formamos parte. Nos engaña y nos deja decidir nuestro futuro, como si tuviéramos el control. Pero no, no lo tenemos. El tiempo se escapa de nuestras manos, como el año que se acaba sin darnos ni cuenta.

Yo no voy a apuntar en un papel todo lo que quiero hacer para el año nuevo. Que la vida venga como tenga que venir. Que cada campanada del reloj de la Puerta del Sol signifiquen momentos únicos a lo largo del 2014. Que se queden guardados en algún lugar entre mi cabeza y el corazón y que hagan que me sienta viva.

Felices fiestas y que el 2014 sea un buen año.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Ayer soñé que volvía a Manderley...


Así empezaba una de las películas más enigmáticas de Hitchcock. La primera que rodó en Estados Unidos: Rebeca. De todas las películas del cineasta inglés que he visto (que son unas cuantas) esta es la que siempre más me fascinó. Por el misterio que la rodea, por las miradas de sus protagonistas, por la tensión, la oscuridad, las sombras.... por todo lo que era el director y que siempre sabía plasmar en sus películas.

Su actriz protagonista, Joan Fontaine, ha muerto a los 96 años. Enfrentada con su hermana, la también actriz Olivia de Havilland, desde la infancia, supo hacerse un hueco en la época dorada de Hollywood y ser musa del director inglés.

Nunca recomendaría Rebeca como primer acercamiento a Hitchcock. Pero el empiece de la película es tan enigmático, que es imposible resistirse.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Hacia la primera línea

Escena de la película Primera Plana
La idea era, básicamente, jugar en primera división. Esa siempre había sido la filosofía. Pero llegar hasta arriba cuesta mucho y todavía no lo habíamos conseguido. Es verdad que poco a poco, el concepto se iba perfilando y que cada vez veíamos la primera línea más cerca.

Hacer periodismo nunca fue fácil. Hacerlo en la era digital era todavía más complicado. Lo instantáneo primaba. Y si no estabas en el carro de la información, no eras nadie. Aunque, quizás sería mejor decir que si no tenías suficientes seguidores en Twitter y eras el primero en comentar cualquier última hora que ocurriese en la red social, era como si no existieras. Pequeño, insignificante, nada riguroso y sobre todo poco actualizado. Sí, el pequeño pájaro había cobrado demasiada fuerza. Pero, al igual que Rajoy y Montro, al final del túnel se veía la luz.

Información Sensible llevaba un año de andadura. Con sus altos y sus bajos. Los temas iban saliendo, lo que parecía imposible al final no lo era tanto... básicamente porque tampoco tenemos nada que perder. Hacemos periodismo, y del bueno. Tenemos fuentes, información e historias propias que contar. A veces a mejores, a veces peores, pero son nuestras. Y cuando las publicas, no importa quien lo vaya a leer (porque sabes que alguien lo hará), la sensación de ver tu nombre al lado de todo ese trabajo, del texto, las fotos, el montaje, los audios.... el conjunto entero, es la mayor satisfacción del periodista. Y con el último click, el que lanza la noticia a todo el mundo, esa historia ya quedó atrás, porque la importante es la siguiente.