sábado, 29 de junio de 2013

La amnesia de Bárcenas

Bárcenas está en la cárcel. Parece que, al final, se hace justicia. No es definitivo, pero por ahora está durmiendo allí.

El día que el juez Pablo Ruz dictó sentencia para él, yo estaba en la Audiencia Nacional, cubriendo la noticia. Si os soy sincera, nadie pensaba que el día sería tan largo. Los periodistas creíamos que sobre las 12 del mediodía acabaría todo, pero no. A las 19:30 de la tarde, Bárcenas se marchaba de los juzgados con dirección la cárcel de Soto del Real.

Pero no os voy a hablar de aquel día, si no del auto del juez. No se anda por las ramas. Ruz mete en la cárcel al extesorero del Partido Popular porque cree que existe riesgo de fuga y porque piensa que puede destruir pruebas. Pero, a parte de eso, tiene la sospecha de que puede influir en testigos. ¿Que el magistrado podía haberlo hecho antes? Sí. Pero ha esperado a tener nuevas pruebas para meterlo en la cárcel. Dejadez o prudencia, según cada uno lo quiera mirar. Lo que es seguro es que él ha dado la orden para meterlo en prisión y él tiene que darla para sacarlo. 

Hasta 48 millones de euros llegó a tener Bárcenas en Suiza. Una fortuna que ayudaría a solucionar muchos de los problemas de España. Aún así, el señor que dominó las finanzas del PP durante bastante tiempo se arriesgó a mentir al juez sobre cuánto dinero tenía y cómo lo había ganado. Su coartada quedó desmontada cuando una pintora argentina aseguró que cobró 1.500 dólares por firmar un falso contrato de arte con el testaferro de Bárcenas. No hay problema. Luis, supuestamente, "el cabrón", afirma durante la declaración del pasado jueves que la pintora "padece enajenación mental" y pide al juez que se la realice una prueba pericial psicológica. Eso es echarle morro a la vida. Pero ahí no acaba la cosa.

Quizás, una de las cosas más interesantes del auto, es la conversación que el juez y Bárcenas mantienen sobre un viaje a Buenos Aires realizado por este último. Salió a las 5:22 horas de la mañana de España y tomó un avión de vuelta a las 19:10 horas en el mismo día. Estuvo en Argentina sólo 14 horas. Cuando el juez le pregunta a qué fue y con quién se reunió, el extesorero solo admite que no se acuerda. "Eran personas pertenecientes a un importante grupo empresarial", pero no recuerda quiénes eran ni siquiera el nombre del grupo empresarial.

¿Te chupas un vuelo de 12 ó 13 horas para ir y volver en el día a una reunión con un grupo empresarial  importante y no recuerdas nada? Creo que hay motivos suficientes para que Bárcenas esté donde está ahora mismo.

Hoy he leído una frase de Al Capone en un cómic que os recomiendo, "El negocio de los negocios": "Se consigue mucho más con palabras agradables y un revólver, que sólo con palabras agradables". La verdad, ya no existen mafiosos como los de antes, los que iban de frente. Aquellos que no escondían lo que eran y lo que hacían. Y, además, lo hacían bien, como auténticos mafiosos.

Auto del juez Pablo Ruz por el que dicta prisión incondicional y sin fianza para Bárcenas

lunes, 24 de junio de 2013

Snowden, el nuevo mesías

Billy Wilder haría una gran película con la historia de Edward Snowden. Un joven exagente de la CIA que lo dejó todo, incluso a su bella novia bailarina, para convertirse en el nuevo héroe americano. Capitán América, baja que sube Snowden.

Una semana recluído en Hong Kong por desvelar el oculto plan de espionaje de los EE. UU. Cientos de correos electrónicos y llamadas telefónicas que el gobierno de Barack Obama no tuvo reparo en leer. Eso sí, todos tranquilos porque no eran de ciudadanos que residían en suelo estadounidense y todo era legal. "Bueno, valeeee, no se lo hemos contado a los afectados, pero todo era por el bien del planeta", diría un patriota trabajador de la Casa Blanca.

Legal o no, oculto o no, lo cierto es que espiar, espiaban. Y Snowden se hartó. Ahora, el joven analista, tiene a cientos de periodistas volviendo de La Habana, a donde él mismo debería haber viajado para tomar rumbo a Ecuador; a Julia Assange entretenido porque ya tiene a alguien con quien hablar de batallitas y así no se aburre en su retiro en la embajada de Ecuador en Londres y a todo un gobierno estadounidense enfureciéndose por momentos.

Lo de Snowden debería servir para algo, a parte de caldo de cultivo para guionistas de Hollywood. ¿Cuánta privacidad poseemos? Quizás menos de lo que pensamos. Desayunamos en Instagram y el fin de semana lo contamos en Facebook, mientras Google nos recuerda, mediante ofertas, que sabe lo que buscamos en todo momento. Whatsap es un chivato y Twitter un patio de vecinos. ¿En serio nuestra privacidad sigue siendo nuestra? Ahora es más sencillo que tu vecino te espíe por alguna red social, que poniendo la oreja en la puerta de su casa.

El mundo ha cambiado demasiado rápido y nos hemos acostumbrado a ofrecer trozo a trozo nuestra vida a los demás. ¿Será Snowden el nuevo mesías que se sacrifica por nosotros?

jueves, 20 de junio de 2013

La melodía del domingo

No me gustaron nunca los domingos. No me gustan y no me gustarán nunca. Creo que es el peor día de la semana. Lo malo es que, en la práctica, seguramente sea uno de los mejores días. Pero la fama ya la tiene. Ser la jornada anterior al comienzo laboral de la semana lleva implícito muchas cosas y una de ellas es que a la gente no le gustes.

Los domingos a las nueve de la noche empieza en M80 el programa El año del vinilo, dirigido por Agustín García. Un semana y un año como temática para recordar qué pasaba y qué música sonaba. Cada vez que escucho cómo ha cambiado el mundo a lo largo de los años, siento nostalgia de lo que perdimos, de lo que no viví o no me acuerdo. Y los pelos se me ponen de punta al reconocer hechos o canciones que sí que han significado algo en mi vida.

Agustín eligió una sintonía para la cabecera de su programa que siempre me recordará a los domingos. Él y su espacio han conseguido que el domingo no sea tan mal día. La semana es muy larga. ¿Quién sabe lo que sucederá?



miércoles, 19 de junio de 2013

Los colegas Blesa y Ferrán

Miguel Blesa y Díaz Ferrán juntos a la derecha
Lo malo no es copiar de Wikipedia, como acusan al juez Elpidio Silva. Al fin y al cabo es una enciclopedia de consulta. Lo malo es no investigar la actuación de un banquero cuando hay pruebas que le acusan de haber cometido un delito. Lo malo es tener el poder para cambiar el futuro de un país y no atreverse a hacerlo.

Miguel Blesa y Gerardo Díaz Ferrán eran amigos. Trabajaban en la misma entidad, Caja Madrid. Seguramente comerían muchas veces juntos y se dirían aquello de "tío, aquí tienes un amigo para lo que quieras". Y así fue. Cuando Ferrán necesitó dinero, Blesa se lo dio. No una, si no dos veces, a sabiendas que el empresario no lo iba a devolver. Si hubiese sido el dinero de Miguel Blesa, hubiera tenido un pase. El problema es que el dinero era de los clientes del banco. El dinero de los españoles. ¿Los padres de Blesa y Ferrán nunca les dijeron a sus hijos que con el dinero no se juega? 

Ellos jugaron. No al póker ni en el casino. Ellos decidieron tomar algo que no era suyo para usarlo en su propio beneficio. Ahora la justicia dice que no hay pruebas para reabrir el caso de Miguel Blesa. "¡Zas! En toda la boca". Pues yo no sé los jueces, pero yo veo 26,6 millones de pruebas por las que, al menos, la Justicia debía plantearse su posición y decir "oye, ¿y si le echamos un par de cojones y hacemos las cosa como Dios manda?".

Que la Justicia será ciega, pero algunos llevan tiempo tomándola por tonta.

Auto por el que se anula la causa contra Miguel Blesa

La Audiencia de Madrid anula la investigación contra Blesa y queda a un paso de la libertad  (El Mundo, 19/6/2013. Por María Peral y Manuel Marraco)