miércoles, 26 de septiembre de 2012

Les toca escuchar a ellos

La Constitución Española, en su artículo 2 dice: "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española...". Cierto es que, como muchas voces aclaman estos días, la Constitución puede ser revisable, pero no por intereses propios. La polémica de si Cataluña debe pedir la independencia o no lleva semanas e, incluso, años dando que hablar a políticos, tertulianos, ciudadanos... Ahora, en medio de una crisis que lo único que está consiguiendo es que nos quedemos atrás del progreso y que el futuro soñado esté más lejos, las fuerzas políticas, esas que nos deben ayudar a salir, intentan separarnos. 

No sé si la población catalana tiene la posibilidad o no de separarse de España, pero creo que sí lo tienen a decidir o, por lo menos, a ser preguntados, siempre y cuando sus mandatarios les den toda la información posible y no lo que ellos quieran ofrecer. Hoy el portavoz de CIU en el Congreso, Antonio Duran i Lleida, ante los micrófonos de la Cadena Ser usaba una manida frase política: "el pueblo no es tonto". Tiene razón. El pueblo tiene mil y una maneras de enterarse de lo que pasa en su ciudad, su país y fuera de sus fronteras. El problema surge cuando aquellos que por votación popular han sido elegidos para representarles, utilizan el poder para manipular y decir verdades a medias. Al final la historia siempre se repite y es el pueblo el que acaba peleando contra el pueblo.

Dudo mucho que todos los catalanes quieran la independencia. No dudo que una gran parte de ellos la quiera, ¿pero quién se ha dedicado durante todos estos años a avivar el fuego? ¿Quién culpa al resto de la Nación de los males de Cataluña? ¿O quién ha quitado a Cataluña lo que quizás le pertenecía? 

Si existe un malestar que no se menciona, pero que se palpa entre los ciudadanos de lo que parecen ser dos bandos, es porque alguien ha puesto la maderas y ha chocado dos piedras para que la chispa salte y prenda el fuego. Sólo a nosotros, el pueblo unido, le corresponde apagar el fuego. Se acabaron los bandos. Se acabó el pelear. Basta ya de escuchar lo que sólo unos pocos quieran que oigamos. Que sean ellos los que a partir de ahora nos escuchen a nosotros.