lunes, 23 de julio de 2012

#hallegadoelfindelmundo

He intentando dos veces en todo este tiempo escribir en el blog, pero no ha habido manera. Por incomprensible que parezca una periodista no tenía nada que contar en el último mes y medio. Y no porque no me hayan pasado o hecho cosas. Quizás ese haya sido el problema. Tenía tantas cosas que me olvidé de la más importante: "la mendalerenda" y, por ende, de este pequeño espacio de relax y esparcimiento. No es que haya contando nada relevante en todo el tiempo que este mi pequeño espacio lleva abierto, pero en fondo creo que para alguien servirá de utilidad (cruzo los dedos esperando que así sea).

Mi vida durante este tiempo está siendo un poco como la información que nos rodea diariamente: no muy clara. ¿Nos van a rescatar o no? ¿Por primera o segunda vez? ¿Por qué hay que pagar los derroches de ciertos alcaldes?¿Por qué hay políticos que tienen su futuro asegurado mientras que los ciudadanos luchan por él cada día?

Cada vez tengo más claro que a este país "no lo va a conocer ni la madre que lo parió", como declaró en su momento un victorioso Alfonso Guerra. Sin trabajo, ni dinero y con un Banco Central Europeo que no nos quiere ni ver. No sé si tienen sus motivos o no, pero lo que está claro es que ayudar, poco. Y no me extraña. Un país cuyo Ministro de Justicia quiere que las mujeres pierdan la libertad que con esfuerzo ganaron; un Ministro de Cultura que dice que no es negativa la "fuga de cerebros"; una concejala que dice "que se jodan!" en el Congreso y que todavía sigue en su puesto (por menos te echaban de clase cuando eras pequeño) y con una selección olímpica que va a desfilar en las Olimpiadas con unos trajes sacados del "Todo a 100"... en fin, yo tampoco querría tener nada que ver con esa gentuza, pero es lo que nos ha tocado.

Escuchar la radio, leer el periódico, ver la televisión o abrir Twitter ultimamente es un deporte de riesgo. No sabes si en algún momento encontrarás el titular o el hashtag #hallegadoelfindelmundo que tanto pronosticaron los mayas. Yo al principio no me lo creía, pero ahora me lo estoy empezando a tomar muy en serio.