jueves, 5 de enero de 2012

Ley Sinde: internet es la solución, no el problema

Mi sobrina Lucía tiene 6 años y me ha pedido que le grabe de internet una película que ahora está en la cartelera de cine. Ella no entiende que el hecho de que yo baje esa película es ilegal. Igual la culpa es mía por no explicarle que lo que hago no está del todo bien.

Yo no tuve un ordenador en mi casa hasta los 14 años, si no recuerdo mal. Cuando mi sobrina nació, en su casa ya tenían ordenador. Yo no tuve móvil hasta los 15 ó 16 años. Sus padres, cada uno tiene un móvil. Ha jugado con consolas desde una edad más o menos razonable. La tecnología está en su vida desde que nació. No entendería que una casa no tuviera eso. De hecho yo creo que no entiende que un móvil no tenga internet.

¿Cómo le explico que una panda de personas (llámense políticos) han decidido, mediante una Ley, prohibir que la cultura llegue a todo el mundo? ¿Cómo le digo que no puedo bajarme esa película, que no puede verla en su casa, pero que tiene que pagar un precio por ella que no merece? ¿Cómo le cuento hay gente que en vez de buscar soluciones prácticas deciden prohibir, sin preguntar?

Es verdad que al final, la situación no será tan mala porque muchos de los servidores donde están alojados los enlaces de músicas, películas, libros, etc... están fuera de España. Pero eso no evita que la famosa "Ley Sinde" siga siendo una prohibición más que una solución. Será un mal porque seguiremos descargando cosas sin control, sin pagar por ellas. Ahora somos nosotros los que hemos decidido lo que vale la cultura y ellos los que prefieren atajar el mal. ¿Pero de verdad es un mal o una solución que no beneficia a nadie? Los músicos afirman que ganan dinero en los conciertos. Yo he ido a conciertos de grupos gracias a la música que he conocido por internet. Internet no es el problema, es la puta solución de salvar una cultura que cada vez se degrada más. Hay tres errores visibles:

1.- Creer que el precio en internet es el mismo que el de una tienda.
2.- Prohibir, en vez de educar a una sociedad a que la cultura tiene un precio tanto en la tienda como en internet, aunque, insisto, que deben de ser distintos.
3.- Tomar a la sociedad como gilipollas.

La web Filmin es un buen ejemplo. Tienen estrenos de películas y series a precios baratos y asequibles. Es más que un videoclub. Si ellos pueden hacerlo, ¿por qué los políticos se empeñan en prohibir? Si no gusta lo que hay, no se empeñen en prohibir porque lo único que van a conseguir es que el problema se extienda más. No le pongan diques al mar porque estallarán. Internet es la solución, es el medio en el que se relaciona la gente ahora, por lo tanto, la cultura no puede ser ajena a ello.

miércoles, 4 de enero de 2012

Agenda de papel vs Bloc de notas iPhone

En esta época de iPhone, iPad 2 y cacharros inteligentes, yo me aferro a las agendas de papel, las de toda la vida, como los péndulos a su reloj. Amante de la tecnología 2.0 y las redes sociales que soy desde que descubrí este maravilloso mundo, sigo creyendo que apuntar en una libreta, cuaderno o agenda los detalles y citas importantes, es imprescindible para sobrevivir.

Soy de las que piensan que el boli no se pasa de moda, mientras que mis dedos acarrearán la enfermedad del siglo XXI: tendinitis. Aún así, vivo pegada a un iPhone, pero siempre llevo en el bolso la agenda y la libreta. Me gusta pasar las páginas y ver las hojas llenas de citas, puede ser verdad o no, pero al menos parece que aprovecho la vida. Una idea se puede perder en el bloc de notas del móvil, pero cuando pasas las páginas de la libreta y relees todo lo que en su momento apuntaste, las ideas cobran vida y juntas, pueden llegar a formar algo. El tacto del papel y el olor del boli me recuerdan que aún tengo imaginación, que no he perdido las viejas y buenas costumbres y que aún me quedan cuadernos por llenar.

Por cierto, el diario Público ha presentado hoy un concurso de acreedores. Puede que su final sea el cierre. Esperemos que no, por sus trabajadores y por la sociedad. Cada diario que se cierra representa una pérdida de conocimiento. Pero parece que los accionistas han decidido tirar la toalla, según  El blog salmón. Como siempre, la que pierde es la sociedad.

Pd: Que los X-Men estén luchando por ser humanos y que la sociedad les respete y que un juez tenga el valor de decir que no lo son. No hay derecho.
La Justicia estadounidense dictamina que los juguetes X-Men no representan seres humanos y pagarían menos impuestos.