martes, 20 de diciembre de 2011

La Navidad comienza con el calvo de la Lotería

Abres los ojos, todavía en la cama, y te das cuenta que es 22 de diciembre porque el canto de un niño recitando una lista de números suena a través de la televisión o la radio. "¿Habrán dado ya el Gordo?", piensas. Hay premios que son muy mañaneros. Es 22 de diciembre porque tu madre ha colocado en esa mesa donde pensabas desayunar varios boletos de la lotería. Es 22 de diciembre porque con todas tus fuerzas, durante unos minutos, le pides a Dios, a la Virgen o en lo que crea cada uno, que por favor te toque, si no pides "El Gordo", solo un poquito... Y sigue siendo 22 de diciembre cuando alguien dice "bueno, al menos tenemos salud". Sí, pero sigo sin poder pagar las deudas!!!!!! Y el resto del día todo el mundo sabe como continúa.

Tengo en mi escritorio un décimo con un número horroroso. De esos que la gente comenta: "Uyyy, ¿qué número más feo? Nunca podría imaginar que saldría". Esta sociedad tan clasista siempre..... Pues bien, yo lo tengo pegado a la factura de mi futuro sofá en la que será mi futura casa. (Empezando la casa por el salón...). Y ahí lo veo todo los días. Quieto. Impasible. Mirando cómo pasan las horas y viendo cómo me desespera mirarlo y saber (probabilidades numéricas me dan la razón) que no me va a tocar y el sofá lo tendré que pagar con mi dinero. 

Pero el 22 de diciembre sigue siendo especial. El calvo de la lotería consiguió unir a una generación de niños que sabíamos que no era Navidad hasta que ese señor no aparecía en la tele. Y una cosa más: no se han vuelto a hacer anuncios de la Lotería como los que hacía ese señor. Que, por cierto, se llama Clive Arrindell y ahora da clases de inglés en la Universidad Internacional Valenciana online. ¡La de vueltas que da la vida!


En fin, el próximo jueves 22 de diciembre, los niños de San Ildefonso estará nerviosos esperando su turno para salir a cantar los números, mientras el resto de los españoles seguiremos como si fuera un día normal, pero con el rabillo del ojo mirando por si la suerte llamara a nuestra puerta. 

Aunque es probable que alguno ya le haya tocado, ¿no, señor Rajoy?

PD: Según cuenta la noticia, a este futbolista del Alcoyano le despiden por poner en su muro de Facebook (si es que los carga el diablo): "Limpiando la casa y haciendo la maleta, que mañana vuelvo a mi casa y como me toque el gordo va a volver su p... madre". No sé si el  muchacho será despedido sólo por el comentario o porque no rinde en su trabajo, como argumentan desde el equipo, lo cierto es que ¿quién no ha dicho o pensado eso alguna vez? Es sólo un sueño, ¿o es que ya la gente ni si quiera puede soñar? 

jueves, 15 de diciembre de 2011

Estrenos de cine y un cómic

Os dejo los links de las críticas que he hecho para la web El Séptimo Arte con los que colaboro y donde he conocido a muy buenos amigos, de las películas que se estrenan mañana y que he ido a ver esta semana.

Alvin y las ardillas 3: ¡Fiesta en alta mar! Todo está dicho ahí. Prefiero olvidarla...

Maktub Es un cuento de Navidad muy bonito.

Perros de paja Esta la vimos mi amigo y compañero Juan Pairet y yo y él se ha encargado de hacer la crítica ya que ha visto la que Dustin Hoffman protagonizó allá por 1971, pero os la recomiendo porque hacía mucho que una película no me hacía pasar tanta tensión en la butaca.

Si queréis ver todas las críticas de las pelis que se estrenan mañana, pasaros por la web, pero os aviso, quien entra, se enamora de esa web.

PD: En relación con el post de ayer "Momentos de lucidez", quería dejaros otra frase de esas que se quedan rebotando en tu cabeza y que tiene que ver con el tema. Pertenece al cómic "Píldoras azules" del ginebrense Frederik Peeters, un hombre que se enamoró de una mujer seropositiva cuyo hijo también estaba contagiado. Es la historia de ese amor y ayuda a romper barreras y tópicos sobre el VIH. Ganó el Premio Jules Töpffer de la Villa de Ginebra en 2001 y estuvo nominado al Premio Alph'Art al mejor álbum del Salón de Cómic de Angoulême en 2002.
"Confórmate sólo con apreciar a tiempo las cosas que tienen un final".

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Momentos de lucidez

La vida, ese pequeño camino lleno de baches en los que nos caemos una y otra vez. ¿Al final, para qué? No, no es momento de ponerse filosófica ni de intentar buscar un sentido. Pero, ¿qué esperamos de ella? Si es que se puede esperar algo.

En menos de 24 horas me han ocurrido tres sucesos que me han hecho pensar. Aunque tengo la convicción de que si pensara menos, las cosas me irían mejor.

1.- Ayer, Pablo Motos en su programa habló de Rick Elías y una charla que ofrece titulada "Las tres cosas que aprendí mientras se estrellaba mi avión". Si eres capaz de pensar tres cosas en ese momento y acordarte luego, eres un crack. Os dejo el vídeo. La frase que me hizo pensar fue: "La vida cambia en un instante". Sí, todos somos conscientes de ello.......... ¿de verdad somos realmente conscientes?



2.- Por la noche, como siempre, me pongo a leer un libro. En este caso "El aviso", de Paul Penn. Llevo poco, pero os lo recomiendo porque engancha desde el principio. En su página 43 hay una frase que resuena en mi cabeza: "Los dos desearon que aquella noche no perteneciera en realidad a sus vidas". El eterno pensamiento de cerrar los ojos y que cuando los abra nada de lo que ocurre sea cierto.

3.- Y, por último, esta mañana fui al pase de prensa de una película que se estrena este viernes: "Maktub". No, no os voy a revelar qué significa. Id a verla y lo descubriréis. En verdad se estrena en un momento propicio, la Navidad, pero es una belleza con la que, además, te ríes. Se trata de vidas que se cruzan y donde hay un niño de por medio que tiene cáncer. El final, podéis imaginarlo.

Después de que me ocurriese todo esto en menos de 24 horas me pregunté: "¿qué coño estoy haciendo con mi vida?". Seguramente responderé a esa pregunta y haré un balance "a toro pasado" como se suele decir. A día de hoy sólo sé que paso la mitad del tiempo pensando en esta pregunta y ¿la verdad? Creo que debería dejar de pensar tanto. Al fin y al cabo, la vida está para vivirla, ¿no?

PD: "La Navidad está para que las familias se peleen", Amparo Baró en "Maktub".

martes, 13 de diciembre de 2011

La Historia la cuenta Alatriste

Si hoy escribo esta entrada después de haber acabo de leer el último libro de Arturo Pérez-Reverte es porque me apetece. Pensé comentar algo en twitter, pero 140 caracteres se me quedaban cortos. Hace una semana podría haberlo metido en una sección que empecé sobre libros en el periódico local "Al cabo de la calle", pero resulta que han decidido prescindir de mis servicios hasta enero, dicen ellos. Así que siempre me quedará mi blog, ese lugar fiel al que debería prestarle la atención que realmente se merece. Pero podéis estar tranquilos, no voy a alabar la figura de Pérez-Reverte, aunque puede que sí la de Alatriste. Por una sencilla razón: me cae bien. Creo que es un personaje bien creado, con un pasado argumentado y protagonista de la historia de este país (tan patrióticos que somos aquí). Un personaje de esos que te gustaría conocer en la vida real.

Descubrí los libros de Arturo Pérez-Reverte hace años. El primero que leí fue "La piel del tambor" y sigue siendo mi preferido. Me podréis argumentar que tiene muchos mejores... sí, correcto, pero ese libro hizo que me enamorara literariamente hablando de su autor. Cualquiera que utilice la ciudad de Sevilla como escenario probablemente me caiga bien, pero Pérez-Reverte no es cualquier autor. Pero volvamos a Alatriste, que he dicho que no iba a alabar al autor. Si me hicieran esa estúpida pregunta de qué querrías haber sido si hubieses vivido en el siglo XVII, respondería que hombre (seamos sinceros, mujeres en esa época, dos de cada tres eran putas) y amigo de Diego Alatriste. ¿Por qué? Porque no he conocido a un personaje tan fiel como él. Podría deciros que es valiente, osado, sagaz... papanatas. No hay adjetivos en este siglo para describirlo. Todos los que de verdad significaban algo y la gente les daba el valor que tenían, se han perdido. Alatriste es ese personaje parco en palabras, pero capaz de decírtelo todo con una mirada. Que sabe de la vida y de lo perra que puede llegar a ser. Tiene heridas externas, pero las que más le duelen son las internas. Pero con todo esto, sabe cuál es su trabajo y para lo que ha venido a este mundo.

Imagino lo difícil que debe ser para Pérez-Reverte escribir cada nueva historia de un personaje tan minuciosamente estudiado. Tan real que sea capaz de ponerse en la piel de su creador e ir susurrándole sus aventuras, y eso que la historia la cuenta Íñigo Balboa, el hijo de un compañero militar al que Alatriste instruye. Alatriste no es sólo un personaje creado por un autor, es la Historia de un hombre contada por alguien que le conoce bien y que sabe de lo que habla. Dos antiguos veteranos de guerra (autor y personaje) que se preguntan con cada nuevo amanecer qué les deparará el día.