jueves, 4 de noviembre de 2010

EL CAPRICHO DE OTOÑO


Entrada al parque de "El Capricho"

Insisto. Hay que aprovechar los pocos días buenos que nos quedan de otoño. Según la mujer del tiempo, mañana domingo se acabó lo que se daba: vuelven a bajar las temperaturas, las nubes, las lluvias…

El pasado domingo, amaneció con el sol luchando por asomarse entre la multitud de nubes. Yo sabía que lo conseguiría, así que me puse la cámara de fotos al cuello y me fui directa a un parque de Madrid que todavía no conocía: El Capricho.

Lago dentro del complejo del parque

En el Paseo de la Alameda de Osuna se esconde un pequeño remanso de paz. Fuera se oye el ruido de los coches al pasar por la carretera. Dentro, sólo silencio, interrumpido por los pájaros que viven en sus inmensos árboles. Creado en 1784 por los Duques de Osuna y utilizado durante la Guerra Civil como Cuartel General del Ejército del Centro (existe un búnker que da fe de este dato), pasear por sus distintos paseos es como andar por los jardines de palacios como el de Aranjuez o el de Segovia, aunque en menor medida. Cada zona del jardín es distinta, como si caminases por distintos parques a la vez.

En su interior se escoden diferentes edificios con un significado determinado. Lo mejor de todo es que el parque tiene mapas localizados en varios puntos del recorrido para que en todo momento sepas dónde estás y lo que te queda por visitar. De esta forma, olvidas que te puedes perder algo y disfrutar del paseo.

Casa de la vieja

La casa de la vieja es una construcción de 1792 que se asemeja a una casa que había cuando los Duques compraron el terreno. Eso sí, remodelada. Uno de los muchos caprichos de la Duquesa. Similar a este estilo, poco señorial y rural, encontramos la Ermita. Pequeña, escondida entre árboles y flores, que da la sensación de estar ante una pequeña iglesia, con sus monjes dentro, orando.

El casino de baile

El casino de baile es la demostración más palpable de los caprichos de la Duquesa. A la muerte de su marido y llegada desde Cádiz tras la retirada de los franceses, la Duquesa decidió que el salón de baile que había en el palacio (dentro del complejo del parque) era insuficiente, por lo que encargó que construyeran este edificio para sus fiestas. Pero no en una localización cualquiera. Se concibió encima del pozo que alimenta la ría del parque, para que sus invitados pudieran desplazarse en barca. ¿Es o no es como trasladarse a la época del Romanticismo? A lo largo de paseo, se experimenta la sensación de que, en cualquier momento, un grupo de invitados de la duquesa aparecerá ante ti, con sus trajes, sombreros y paraguas (como el de Mary Poppins).

Exedra

La Exedra es una pequeña plaza con columnas, estatuas y figuras de leones a la que se llega tras recorrer gran parte del parque y observar, no sin sorprenderse, de que estos pequeños tesoros se puedan encontrar tan escondidos en la capital y sin promocionarse. Por un camino largo, al fondo, se puede ver el Palacio, modesto, sencillo, con un jardín-laberinto a su lado.

Jardín-Laberinto

Todos los edificios que pertenecen al parque están cerrados. Puede que en su interior no quede nada, o puede que sí. Lo que pasa es que es mejor mantenerlos cerrados y que el Estado, algún Ministerio o Patrimonio, no gasten dinero en mantener un parque como El Capricho abierto a todos de una forma más amplia. Si se pudiese ver el interior de sus edificaciones, el público podría conocer más sobre la historia y las costumbres de estos personajes, pero Dios sabe cómo estarán estas propiedades por dentro. Cerradas, el público, aunque imagine lo que pueda haber dentro, no lo sabe. Y así es mucho mejor, pensarán algunos.

Salvando pequeñas quejas como la anterior, pasear por “El Capricho” es olvidarte de todo. Te evades aunque sea paseando, haciendo fotos, charlando con una agradable compañía…sientes que todo es menos difícil, más sencillo y que la vida sigue, venga lo que venga.

Y hasta aquí duró mi paseo. Minutos después de salir, empezó a llover. Es lo que tiene el otoño: unas veces gana el sol y otras, las nubes.

Fotos: Canon Eos 450 D.

Información: paneles informativos dentro del parque.

ROCÍO CAMPOS